La aconsejable alternancia

DEZA

EL CRISOL | O |

23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NO HAY NADA más sano en la democracia que la alternancia. Tan buena es, que los políticos de la Primera República decidieron institucionalizarla con el régimen de los partidos turnantes. Ahora, la alternancia viene de mano de los votos que los ciudadanos depositan en las convocatorias electorales. Y unas veces con más sorpresa que otras, los partidos de la oposición desalojan a quienes ostentan interinamente el poder. Que es lo que peor se entiende siempre: la interinidad en los cargos. Y cuando cambian las cosas en las alturas, también se deja notar el influjo en las políticas más de a pie. Por ejemplo, tras la transformación del eslogan ZP en realidad ZP, los gobiernos municipales populares tienen la oportunidad de descargar en buena medida de los problemas supramunicipales mirando hacia La Moncloa. Que es mucha liberación. Y los gobiernos locales socialistas empiezan a frenar las críticas al Gobierno central: que es más difícil. Algo así es lo que sucede estos días en Lalín con la moción de Crespo, pidiendo a Fomento una estación para el AVE. Desde el PSOE el enfado es grande, porque justo se va a solicitar la estación en el momento en que se fue el gobierno amigo , y se interpreta como un intento de poner en un brete al ejecutivo socialista. Desde el gobierno local se repite que el cuento no es así y se pide la estación cuando se conoce la posibilidad utilizarla en el futuro. El BNG juega su baza: se distancia claramente de los dos partidos estatales, y saca la bandera de la defensa de los intereses vecinales de los lalinenses por encima de quien gobierne en Madrid. O sea, a falta de régimen de partidos turnantes, juego político para intentar cambiar en las urnas.