Al FILO | O |
24 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.HAY GENTE POCO DADA a los bautismos y otros a los que les encanta cambiarle el nombre a todo. Un recurso fácil son las siglas y en eso los organismos públicos son los mejores a la hora de poner calificativos. A quién si no a Hacienda se le ocurriría ponerle el nombre de programa Padre al que todos conocemos para rellenar la sufrida declaración de la renta. ¿Será porque cuando llega el momento casi todos nos acordamos tarde o temprano del padre de la criatura, por no decir algo peor? El programa Dama, como su nombre indica ,está destinado a las ídem y no es más que las ayudas de cien euros al mes para madres trabajadoras con hijos menores de tres años. (Sólo valen, ya saben, las que cotizan a la SS -Seguridad Social-). Que el CHUS sea el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago puede sonar a chiste, pero peor lo tiene el CHOU que no tiene que ver con ningún show televisivo sino que no es más que un conjunto de hospitales de la capital ourensana. En Lalín, los vecinos también somos dados a las siglas y a las letras. Si no vean la lista de calles B, C, D, H,... que más de un foráneo ubicaba en algún polígono industrial de los alrededores. El CCU sin ir más lejos ya se ha consagrado dejando lo del Quilómetro Cero en segundo plano. Una lista de la que no se libran las ACL, AED y otras agrupaciones, las múltiples oficinas municipales desde la Omix a la ADL (La Agencia de Desarrollo Local) o el CMTF qur todos ustedes conocen como el Conservatorio de Música Tradicional e Folque. Lo que queda por descubrir es si las siglas nos facilitan las cosas o nos complican más la vida. QLS (qui lo sá).