EL CRISOL | O |
16 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ESTAMOS CADA vez más en un mundo globalizado e Internet se encarga de que no haya fronteras. Sin embargo, contamos con una barrera que nadie se encarga de derribar: la de los idiomas. Con los italianos y portugueses nos vamos entendiendo, y con los franceses, aunque con más dificultades, también, sobre todo si el texto está escrito. Pero el problema viene con el inglés. Mientras en países como Alemania o Noruega son capaces de hablar con soltura esta lengua, aquí no. Más allá del «hello» y el «goodbye», pocas palabras más salen de un estudiante sin miedo a meter la pata en la lengua de Shakespeare. Pero el problema no es sólo hablarlo. Algo falla en nuestro sistema educativo cuando a un joven de diecisiete años alguien le dicen «come on» y no lo entiende. Y lo que es peor, una vez que dejas el instituto, o eliges una filología u optas por hacer un curso específico gastando tu dinero y poco tiempo libre. De no hacerlo estás condenado a no entenderte con gente de otros países, que sí tuvieron la suerte desde pequeños que le enseñaran bien varias lenguas. No es que seamos más tontos, es que no nos dan la misma oportunidad.