Crónica | Una concentración de fincas casi eterna El proceso unificador comenzó hace 38 años, pero más de una decena de vecinos aún no han podido pisar sus propiedades. Hoy lo harán. Por las buenas, o por las malas
02 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El proceso de concentración parcelaria de la parroquia estradense de Vinseiro lleva más capítulos que una telenovela de bajo presupuesto. Los trámites comenzaron hace 38 años, pero más de una decena de propietarios todavían no han podido plantar repollos en sus nuevas fincas. Ni roturarlas. Ni construir siquiera los accesos y las zanjas previstos en el proyecto diseñado por el departamento de Estructuras Agrarias. Por no poder, no han podido ni poner un pie en los terrenos que les han sido asignados. La historia comenzó a mediados de los años 60. Por aquel entonces se iniciaron los trámites para concentrar las fincas de la parroquia, una de las primeras del municipio en beneficiarse de la parcelaria. Pero el asunto comenzó con mal pie. El reparto de fincas no convenció a casi nadie y la resolución de sugerencias y reclamaciones dilató el proceso hasta finales de los 80. Entonces las nuevas fincas quedaron definitivamente adjudicadas. Pero eso no era más que el principio de la pesadilla. Los títulos de la parcelaria tardan en llegar y lo normal entre vecinos bien avenidos es llegar a un acuerdo para poder empezar a disfrutar de las nuevas fincas lo antes posible. Sin embargo, en el lugar de Vis de Baixetes, la familia de José Rodríguez nunca asumió el nuevo reparto de fincas y en el año 97 emprendió un pleito contra Estructuras Agrarias. Lo perdió, pero no se dio por vencida y se resistió a entregar sus antiguas fincas. Mientras, más de una decena de propietarios de las parcelas que en origen habían sido de la familia Rodríguez se hartaron de ver pasar los años sin poder meterle la sacha a sus tierras, que en algunos casos seguían siendo trabajadas por la familia Rodríguez. Y tomaron cartas en el asunto. El 24 de enero del 2001 los responsables de Estructuras Agrarias acudieron a Vinseiro acompañados por la Policía Autonómica para hacer entrega de las nuevas fincas de la parcelaria. Los mojones divisorios duraron el tiempo que la policía estuvo presente. Después, la familia disconforme arrancó los marcos y ocupó de nuevo sus antiguas fincas. Los vecinos contestaron a la calentía presentando una demanda para recobrar la posesión de los terrenos que por ley le correspondían. El juzgado de A Estrada resolvió el interdicto a su favor en febrero del 2003. La familia descontenta apeló y la Audiencia Provincial confirmó la sentencia anterior en septiembre del mismo año. Se pidió la ejecución ddel fallo judicial y el Juzgado estradense dictó un acto de requerimiento a los Rodríguez para que hiciesen entrega efectiva de las fincas. La familia contestó diciendo que no era necesario porque ya no ostentaba la posesión de las mismas. Los nuevos propietarios creyeron que por fin iban a poder plantar sus coles y el lunes metieron la pala para comenzar a roturar una de las parcelas. Fue entonces cuando José Rodríguez y su madre, Otilia Rodríguez, impidieron el avance de las máquinas armados con horquillas, azadas y machetas. Los vecinos han agotado su paciencia. Han solicitado una orden judicial y hoy están dispuestos a trabajar sus tierras por las buenas o por las malas. Si los Rodríguez tratan de impedírselo, vendrá la Guardia Civil y acabarán esposados.