EL CRISOL | O |
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.MUY POCOS dudan la necesidad de preservar el medio ambiente. Se sabe que todo el daño que le hagamos, conscientemente o a veces sin darnos cuenta, después nos va a perjudicar. Pese a ello son muchas las agresiones que recibe, en ocasiones, provocado por la falta de servicios que faciliten deshacernos de algunos de los residuos que generamos en nuestras casas. Esta semana, en el pleno de Vila de Cruces, alertaban de la existencia de electrodomésticos tirados junto a un vial en Camanzo. No es un caso único. Cuando transitamos por los viales o damos unos paseos por el monte a nadie extraña, por desgracia, encontrarse con una lavadora, un frigorífico, alguna televisión o sacos llenos de botellas, en algún que otro barranco o en las cunetas. La culpa la tienen los que arrojan este tipo de residuos sin pensar en las consecuencias. Pero no son los únicos responsables. La falta de unos servicios de fácil acceso para poder deshacerse de este tipo de desechos sin tener que agredir a la naturaleza son muy excepcionales. En A Estrada, por ejemplo, inauguraron hace varias semanas el punto limpio, pero aún no empezó a funcionar. En Silleda, hace un par de años se empezó un plan para recoger los enseres y los plásticos de silo, pero en 2003 se interrumpió y ahora los vecinos no saben a donde acudir para que los retiren. A esto hay que añadir un proyecto del Ministerio de Fomento el que prevé una escombrera para el AVE en Breixa cuando a escasos kilómetros hay un vertedero para los residuos de inertes. Nadie lo entiende. Después llegan las multas de Medio Ambiente por abandono y otras prácticas que agreden el entorno. Alguien olvida que en casa no coge todo y no hay servicios suficientes.