Una vejez sin preocupaciones

DEZA

Al FILO | O |

26 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

TODOS DESEAMOS para nuestros hijos la más feliz de las infancias y para nuestros mayores una jubilación con salud y libre de preocupaciones. Mi madre siempre anda con una libreta en el bolso y tiene la manía de ir haciendo cuentas y mil cuentas. Un defecto de administradora que seguro que tienen muchas de las amas de casa de su generación. La mayoría de nosotros también hacemos más o menos cábalas para que nos llegue el dinero hasta fin de mes, para ver si nos sobra para darnos algún capricho o para calcular si podemos ahorrar para quitarnos de encima antes de tiempo la hipoteca. Lo peor de los números es que, a veces, por más que uno calcule, las cuentas no salen. Lo peor son los imprevistos y esas veces en las que cuanto menos dinero tenemos más cosas se estropean. Algo así le ocurre a la residencia de Lalín. En estos casos los particulares recurrimos a la familia, los amigos, los bancos. La familia de los ochenta mayores que viven allí somos todos: los vecinos, las instituciones, la administración. En nuestra mano está buscar una solución para que situaciones como éstas tengan un rápido arreglo. Por el bien de nuestros mayores.