Los locales aprovecharon la distracción inicial de los rojillos para sentenciar el encuentro Lalo capitaneó la reacción foránea en la segunda mitad, pero la falta de pegada impidió la sorpresa
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a gran racha de resultados que acumulaba el Estradense desde hace un buen número de semanas saltó por los aires en el Campo de As Gaiandas. La derrota con el Gondomar fue el alto precio a pagar por un equipo que, producto de una inesperada falta de actitud, se marchó al descanso con un contundente 3-0 que convertía en misión casi imposible la tarea de regresar con los tres puntos en el bolsillo. El encuentro empezó a pintar bastos nada más ponerse el esférico en juego. Así, no se había cumplido el minuto inicial cuando Hermida hacía subir el primer tanto al marcador. Fue un duro jarro de agua fría no sólo para los protagonistas rojillos sino también para los seguidores visitantes que había en la grada. Al cuarto de hora, más hielo sobre la gélida tarde. En esta ocasión era Bringas el que se anticipaba a la salida de un córner para encarrilar la contienda. Pero lo peor aún estaba por venir porque con el paso de los minutos el Estradense siguió sin dar muestras de reacción. Por ello, la caída del tercer tanto parecía una cuestión de tiempo. Y así fue. A tres minutos del necesario descanso se materializó el temor del banquillo foráneo. El intermedio ejerció de bálsamo. Al menos eso es lo que se deduce por el despertar experimentado por el colectivo de Carregal desde los primeros instantes del segundo período. La entrada de Lalo dio mayor mordiente al equipo y el Gondomar empezó a recular. Las ocasiones comenzaron a rondar la portería de Miki, pero por desgracia la polvora estaba mojada. Javicho perdonó a los dos minutos y esa fue una de las claves. Únicamente Willy, a pase de Uzal, fue capaz de reducir distancias. Todo lo demás fue un continúo golpe contra la propia falta de eficacia. El propio Uzal perdonó tres claras situaciones para poner contra las cuerdas a los locales y Julio erró la más clara al enviar fuera un balón a puerta vacía. La primera mitad decidió.