BNG y PSOE están en contra de cambiar la gestión de un servicio sin pérdidas

La Voz

DEZA

18 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A finales de los noventa ya se abrió un amplio debate en A Estrada sobre la conveniencia de privatizar, o no, el servicio de agua. Como ya hicieron entonces, los grupos municipales del PSOE y BNG se pronuncian ahora en contra. Alegan que que no existen motivos reales, que el servicio funciona bien, no da pérdidas y que privatizar sin sentido sólo beneficia a empresas que quieren buscar ganancias que, antes o después, acabarán pagando los contribuyentes. Se basan en unas cifras que demuestran que el servicio del agua no es deficitario, funciona correctamente y no caben ideas nuevas que, al final, supondrán incrementos notables en los recibos que pagarán los vecinos. Gonzalo Constenla, portavoz del BNG, recordó ayer que se realizaron inversiones millonarias con dinero público para lograr un servicio que funciona bien y no es caro para los vecinos. «No se pueden ceder -dijo- todas las instalaciones y equipos que tanto ha costado conseguir a una empresa que, como es logico busca beneficios ¿De dónde pueden obtenerlo? En todas partes donde hay privatización pasa lo que ya todos sabemos. El gobierno local demostraría su incompetencia, o que atiende intereses muy concretos, si opta por la privatización». Por su parte, Manuel Espiño, portavoz del PSOE, indicó que «la privatización puede interesar a la empresa que presente una oferta o una propuesta, incluso indicando que creará la traída desde el Umia, pero no al Concello, ya que se trata de un servicio que se presta con calidad, sin cobrar demasiado a los vecinos, con eficacia, sin quejas y con cuentas saneadas». Espiño agregó que el Concello sólo puede plantearse la privatización si hay un estudio que demuestre que el servicio funciona mal y se puede mejorar sin subir, antes o después, las tasas que pagan los vecinos. Espiño y Constenla saben que casi la mitad de los 500.000 euros que recauda el Concello al año por el agua, alcantarillado y saneamiento se considera amortización de inversiones ya realizadas. Con la privatización, independientemente del convenio que se firme, ese porcentaje casi se pierde, por mucho que la empresa haga mejoras, ampliaciones y mantenimiento. BNG y PSOE entienden que lo único seguro es que la empresa hará un buen negocio.