En directo | El párking subterráneo abrió ayer sus puertas El alcalde de Lalín, Xosé Crespo, cruzó la barrera de acceso conduciendo un Toyota Celica y acompañado de María José Portas Acuña, gerente de las instalaciones
12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Con corbata azul y conduciendo un flamante deportivo Toyota Celica, cedido por el concesionario de la marca en Lalín, llegó el alcalde Xosé Crespo ayer al aparcamiento subterráneo Europa. En el asiento del copiloto: María José Portas Acuña, gerente de la empresa concesionaria, Portas y Acuña. Crespo dejó claro nada más bajar del coche que «non é meu». El deportivo dejó marcadas para la posteridad las huellas de sus neumáticos en la pintura fresca del acceso. Unas señales que los trabajadores habían trazado unos minutos antes de la inauguración. La banda Os Trasnos do Deza se encargó de amenizar el acto. Crespo cortó la cinta que sujetaban dos azafatas y tijera en mano hizo varios cortes y entregó un trozo de cinta a tres de los miembros de la familia Portas Acuña: a María José y sus padres. El alcalde también quiso quedarse con un trocito de cinta que se llevó al bolsillo. Luego volvió a subir al Celica para cruzar la barrera de entrada y dejarlo aparcado en la plaza número 43. Una vez dentro, Manuel Salgado, párroco de Lalín, bendijo las instalaciones que, dijo, «nuestro pueblo necesita para su bien y su desarrollo». María José Portas subrayó la apuesta de la empresa «por un pueblo que también es el mío» y resaltó que el objetivo de las instalaciones es ofrecer un servicio que facilite su labor cotidiana a los vecinos. El estacionamiento subió las barreras de 14 a 16 horas para permitir el libre acceso a los vecinos. El aparcamiento cuenta con cuatro accesos peatonales: en la calle Z, Calzada, B y Pintor Laxeiro. Numerosos miembros de la corporación, empresarios y vecinos acudieron al acto y recorrieron las instalaciones. A lo largo de la tarde fueron llegando numerosos vecinos, unos en coche y otros a pie. Los primeros para evitarse problemas de aparcamiento y los segundos a ver cómo era por dentro.