La administración y los concellos se movilizan para acabar con la acumulación de residuos en los montes Falta el sellado del de Cerdedo, que se aplazó a petición municipal
08 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La Xunta se había comprometido a finalizar las obras de sellado de los vertederos antes del 31 de diciembre. Por lo que respecta a los situados en las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes, el compromiso está casi cumplido. A veinte días de la expiración del plazo una de las obras que quedan pendientes es la ejecución de las obras de sellado del verdetero de Cerdedo. Unos trabajos que se habían adjudicados, pero cuyo inicio se aplazó a petición municipal. El Concello argumentó las dificultades para trasladar de momento la basura a la planta de Sogama, instalada en Silleda y la necesidad de continuar durante algún tiempo más utilizando el actual basurero. En el resto de los municipios las obras están ya rematadas. En el municipio de Agolada las labores finalizaron hace algunas semanas. Dozón fue uno de los últimos lugares donde se iniciaron. Hábitos En estos momentos, el trabajo de la Xunta y de los gobiernos locales es la lucha contra los vertederos incontrolados y la acumulación de basura, generalmente en distintos puntos del monte. Acabar con esas montañas de residuos que se ven a menudo al lado de las carreteras o en diferentes puntos de la geografía de la comarca es uno de los objetivos que la Consellería de Medio Ambiente se ha marcado para los próximos meses. El fin de estas medidas es minimizar y corregir los impactos originados y la integración con el entorno. Al mismo tiempo se persigue eliminar en la población el hábito de continuar depositando basura en diferentes enclaves rurales. Las acciones de la Consellería de Medio Ambiente incluyen la colocación de carteles advirtiendo de la prohición de tirar basura y la realización de plantaciones e hidrosiembras desde el aire. Las actuaciones pasan por la elaboración de una lista de los puntos de vertido incontrolado existentes, en muchos casos, con la ayuda de los propios concellos, así como el sellado de los mismos mediante la recogida de los residuos y su traslado a un vertedero controlado. Unas acciones de las que la Xunta realiza un control y seguimiento con carácter periódico.