Al FILO | O |
02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.EN LA CALLE hace frío. Las nubes escupen aguanieve y las luces dibujan en el cielo campanas de colores y estrellas navideñas. Los estudiantes salen de clases con las bufandas hasta las orejas y cargados de carpetas. En la calle A estos días varios coches decidieron vestirse de blanco. Ese color níveo, casi fluorescente y reflectante, no les llegó del cielo, sino procedente de un spray con el que alguien, sólo o acompañado, decidió cubrir las ventanas. Quizas el autor o autores de esta curiosa broma decidieron poner un poco más de ambiente navideño en la calle. Los turismos amanecieron con los faros teñidos de blanco y las ventanillas como si fueran de cristal ahumado, pero con el color cambiado. Seguramente a los que menos gracia les hizo la cuestión fue a los dueños de los vehículos que se encontraron al coche de semejante guisa. Al final, la sangre no llegó al río y que sepamos no hubo denuncias. Las decoraciones navideñas se solucionaron sin paso por el cuartelillo de la Guardia Civil o la Policía Local y sí con un bote de disolvente, que ayudó a dejar limpios los turismos que pudieron salir a la carretera sin los ojos tapados por el spray.