SIN SODA | O |
01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA NAVIDAD ya está a la vuelta de la esquina. Sí, ya sé que aún estamos a 2 de diciembre, pero es que la Navidad cada año llega antes. Las grandes superficies la empujan ya desde finales de noviembre y la Navidad empieza a rodar y a rodar hasta que acaba por pillarnos a todos. A algunos antes que a otros, pero al final acaba alcanzándonos a todos. Mientras J. J. Benítez apela al rigor histórico para reivindicar la celebración del nacimiento de Jesús en pleno mes de agosto, nosotros inundamos los centros comerciales sin preocuparnos de fechas ni horas. Los que vivimos en el hemisferio norte tenemos planes mejores para agosto. Podemos ir a la playa, o a cazar grillos al campo. Pero en diciembre no. Los días son demasiado cortos y las noches demasiado frías. Algunos necesitan una buena disculpa para salir de casa. Y los centros comerciales se la ponen en bandeja. Adelantan la Navidad, lo llenan todo de luces de colores y abren en domingo sin remordimiento alguno por eludir el sagrado precepto del descanso dominical. La Navidad está llena de incoherencias y de contradicciones. Pero algunas están tan ricas que es casi imposible no caer en la tentación