Guto y Perdiz comenzaron a trabajarse la confianza de Feijoo

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

El técnico del Galisec cree prematuro valorar su calidad, si bien su primera impresión es positiva El preparador estradense?aún?no tiene claro?si debutarán este sábado,?aunque?es?muy probable que lo hagan

25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

«Es muy difícil hacer una valoración de dos jugadores con una única sesión de entrenamiento como referente». Con esta aclaración por delante, Rodrigo Feijoo comentó ayer sus primeras impresiones sobre Guto y Perdiz, a sus órdenes desde el lunes. A la espera de ver su evolución en las próximas semanas, el técnico del Galisec observa que los dos hispanobrasileños son «jugadores técnicamente buenos», si bien «de una calidad similar a la del resto de la plantilla» que han venido a reforzar. Sobre Guto, Rodrigo subraya que «se le nota que lleva más tiempo en España. Está un poco más habituado al sistema de juego europeo o español», frente al más desatado y eminentemente ofensivo que caracteriza al del país carioca. Sus tres meses en el Ibi de División de Plata le han ayudado en este apartado. Perdiz, por el contrario, desplegó en su primer entrenamiento en el Galisec «un juego más alegre y atrevido», en la línea del de su país de origen. Es, pues, el que más esfuerzo deberá hacer para adaptarse al estilo de juego de su nuevo equipo, en el que tendrá que aprender, sobre todo, a defender. Una parcela esta bastante descuidada en el fútbol sala brasileño. En el apartado físico, Rodrigo destacó que «Guto está mejor que Perdiz», aunque «ninguno de los dos son chavales muy fuertes. En el juego de contacto está claro que llevarán las de perder». El preparador del Galisec todavía no tenía claro ayer si los dos hispanobrasileños debutarán este sábado, en casa ante el Avilés Hollywood, aunque «supongo que disputarán algunos minutos». Lejos de llegar con la titularidad asegurada, Guto y Perdiz comenzaron el lunes un período de prueba sin fecha en el que deberán trabajarse la confianza de un entrenador al que sólo podrán convecer con hechos.