Análisis | Un tranquilo ejercicio de poder Los partidos de la oposición municipal debaten entre sí mientras el equipo de Crespo Iglesias asiste como divertido espectador a sus rifirrafes
25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?esde el inicio del mandato, Lalín vive una peculiar situación municipal. El equipo de Xosé Crespo asiste como espectador de excepción a los rifirrafes que protagonizan cada vez con mayor profusión los portavoces de socialistas y nacionalistas. La sesión de ayer fue un buen ejemplo de cómo la oposición gasta la pólvora en salvas, y deja escaparse vivo al gobierno municipal. Enfrascados en sus discusiones, no perciben las jugadas políticas de quienes en teoría son sus principales adversarios políticos: mientras Cristóbal y Vilariño se perdían hablando de osos de peluche y de compañeros de cama, Antonio llegaba desde Vilatuxe para permitir aprobar la tasa de la licencia de primera ocupación: los votos en contra de la ordenanza fiscal de PSOE y BNG hubieran servido media hora antes para impedir la aprobación. Más adelante, el PSOE se desmarcaba del BNG para no «criminalizar» al cuñado de Gómez que recibió la ayuda por el incendio de su explotación; y Vilariño replicaba que no son «buitres políticos» y no culpan a un gobierno de una muerte -en alusión a la moción del PSOE de la calle B-. El enfrentamiento y la tensión eran palpables: así que Cristóbal indicó que «por educación e intelixencia non contestarei ás burradas que veñen deste lado», en alusión a Vilariño, que le replicó que era el portavoz socialista quien decía burradas. Fernández apeló al presidente de la sesión, en aquel momento Bodaño, para evitar hacer de la oposición un espectáculo así. Un espectáculo cuyo guión parece escrito por el PP: el mayor beneficiado.