RASTRO DE AIRE
19 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.PARECE SER que si reventara otro barco como el Prestige el desastre sería semejante al ocurrido con el petrolero. Sobre la mesa están las demandas de que no ocurra nunca máis y la promesas de adopción de medidas para evitarlo. Pasó un año y mejor que no reviente ningún barco. Llueve sobre mojado en todos los ámbitos de la sociedad y sobre todo en los que tienen relación directa con la economía pura y dura. El desastre de las vacas locas fue otro Prestige con menos nunca máis en la calle pero idéntico en la gestión chapuza que sin el negro de chapapote aún muestra secuelas en gestión de reses muertas, el oscurantismo de nuevos casos, la crisis de precios... Las medidas preventivas son teoría (lo recordaba Román Santalla hace unos días). El etiquetado cárnico que determine quién es culpable, si se repite, sigue sin aplicarse.