El simpático de mi cajero

DEZA

EL CRISOL | O |

06 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

NO ES la primera vez que hablo de él: de mi cajero. Hace unos meses, me empezó a hablar en idiomas extraños, con preferencia por el francés. Algo que poco a poco fui ya superando, entre otras cuestiones, porque al final te acabas acostumbrando a pulsar la tecla de remboursement o algo por el estilo, y luego vas guiándote por teclitas de colores hasta que llegan tus euros. Pero no termina el año sin nuevas gracias de mi cajero. Ahora que la legislación obliga a que las entidades te informen del coste de sus operaciones, me llevo una nueva sorpresa: el muy cuco te deja hacer, y luego de que haces, te informa de cuánto te ha costado la operación. Dicho de otra manera: si retiras dinero de un cajero que no es de tu sucursal, sólo verás lo que te cuesta una vez que no tengas vuelta atrás. Eso sí, te quedará el mosqueo de saber que de nuevo las entidades financieras han vuelto a unirse contra ti, para quitarte esos euros que van engrosando cliente a cliente los beneficios de la banca, empeñada en repetir ganancias históricas. Eso, en situación ideal, cuando el cajero funciona: si no, te vas a otro y pagas. Sin que saber cuánto pagas sea consuelo.