EL CRISOL MARÍA HERMIDA | O |
29 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SEGUIMOS en las mismas. Por mucho que los abuelos le den a la cabeza y digan que «agora xa non se che casan, que se arrexuntan», nanai de la china. Los números cantan por sí solos. En Lalín mismo, hay más del doble de bodorrios por la iglesia que tortolitos que se registren como parejas de hecho. A los enamorados les sigue gustando aquello de que Don José les rece lo de «hasta que la muerte os separe» y salir del altar entre granos de arroz de la Cigala. Por mucho que digan por ahí que el blanco y la virginidad pasaron a la historia, no me lo creo. Lo que no se entiende tan bien, digo yo, es que casándose así tan puros y en el templo, se den algunas contradicciones: nos casamos libres de pecado al ir a la iglesia, pero el plato cuesta más de 10.000 cucas en el restaurante de turno. La mayoría no quiere regalos. O sea no quiere tener multiplicadas por 15 las sábanas floreadas. Así que nos sugiere que, mejor, billetes de los verdes. Hay algunos que incluso ponen la cuenta corriente en las invitaciones. Tengo miles de ejemplos más. Tantos, que para la mía voy a llamar a un asesor fiscal. No sea que con tanto comercio venga Hacienda y me fastidie.