AL FONDO
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS VECINOS de A Laxe se libraron de la N-525 hace años. A cambio de la paz, les quedaba una salida de aupa: de meter primera, pisar a fondo, y salir pitando. Este año les llegó la A-53. Y con ella, de nuevo tráfico intenso en un desvío peligroso. Lo peor venía al final: tuvieron que vigilar para que la autopista no les deje aislados. Porque eso pasaría si ayer no se hubiesen plantado. Ahora dan un margen de confianza: pero yo en su lugar, seguiría vigilando.