TRIBUNA LIBRE | O |
15 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.YA CREÍA SABER a qué norte mirar, qué camino elegir y qué ritmo debería llevar. Lo tenía claro: lo que importaba era el horizonte, el final de la recta, el trazado más adecuado, aquella curva y el paisaje que iba dejando a los lados. Sin embargo, ahora que aún queda todo el camino por recorrer, me siento responsable de haber dejado de acelerar y consentir que esta cansina y dudosa marcha la siga llevando a un horizonte dudoso ... No creo que sea el momento de filosofar , porque lo malo es que llevamos más de una década parcheando y retrasando la solución. Hubo un tiempo en el que los políticos de turno del municipio de Cerdedo lo teníamos claro -diez votos a favor de la variante y una sola abstención- y doy por descontado que no éramos hipócritas. Definición clara Hoy, aquí a mil kilómetros apenado y retorcido de dolor, asumiendo mi parte de culpa, «no tenía que haberlo dejado». No dejo de preguntarme qué hay de cierto en el rumor según el cual, los nuevos delfines han empeñado sus partes para impedir que la obra se lleve a cabo. No siendo cierto, espero que sepan perdonarme, pero no vendría mal una definición clara que de ser favorable los lleve a trabajar con contundencia de cara a los próximos Presupuestos Generales del Estado, ya que en su humilde pero privilegiada situación de poder vertical -Cerdedo-Pontevedra-Galicia-Madrid - deberían saber, sin más dilación ni pérdida de tiempo, buscar una solución definitiva. Y espero que al final, cuando se repartan las flores, y este cuarto siniestro solamente fuera un mal sueño quizás me hubiese servido para cautivar la sonrisa de un niño bajo la mirada cómplice de un padre agradecido.