SUCEDIÓ EN 1953
16 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A mediados de julio, La Voz publicaba una información, fechada en Bonn, en la que se aludía a la extrema austeridad de los hombres públicos alemanes y muy especialmente del canciller Konrad Adenauer. Se contaba una visita que habían hecho al político un grupo de damas de un comité formado para ayudar a los refugiados que estaban llegando diariamente procedentes de la Alemania Oriental. Las mujeres recogían ropas usadas con el fin de formar un ropero. Pidieron al canciller que les hiciese donación de algunas prendas viejas. Adenauer, haciéndose cargo, se disculpó: «Yo bien quisiera ayudarlas, pero no tengo prendas que me sobren». Las damas insistieron: «Pero, señor Adenauer, ¿qué hace usted con los trajes viejos?». La respuesta fue antológica: «Los llevo puestos, señoras», y les enseñó los remiendos que tenían sus pantalones. Esta austeridad no era privativa de Adenauer y los políticos alemanes. El propio Churchill, entonces primer ministro inglés, tenía un sueldo muy limitado y hacía equilibrios para llegar a fin de mes. Menos mal que dentro de poco le iban a dar el Nobel de Literatura por sus memorias de la guerra mundial y otros libros. Aún así, cuando Sir Winston murió, su viuda quedó en difícil situación económica, tanta que tuvo que vender los cuatros pintados por su marido y otros objetos personales.