Melancolía descafeinada en A Estrada

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

En directo | Concierto de Los Secretos La banda pop reunió en la Feria a cientos de fans que echaron de menos la tristeza desgarrada de Enrique

26 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Decenas de fans esperaban impacientes en primera línea. Unos iban armados con cámaras de fotos y otros con botellas de calimocho o con quintos de cerveza. Algunos iban uniformados con camisetas de la banda popera. Llevaban unas cuantas horas al pie del cañón. Pegados al escenario a la espera de los primeros acordes. El resto del público eran entusiastas moderados. No tenían miedo a perderse el tema inaugural y preferían hacer tiempo en los bares de los alrededores o en las atracciones instaladas en la feria. Las luces se apagaron al filo de la madrugada y los estradenses se volcaron con el grupo madrileño. Se oyeron las primeras aclamaciones para el difunto Enrique Urquijo y algún piropo que otro para su hermano Álvaro, que llevó con soberana paciencia su papel de segundón en la mítica banda madrileña. La tristeza desgarrada que Enrique imprimía a los temas tiene poco que ver con la melancolía descafeinada de Álvaro. El actual líder de la banda cojeó de apatía interpretativa, pero la compensó con creces con unas buenas dosis de modestia y realismo y una entrega total a su público. Los Secretos sabían que sus fans querían seguir escuchando el Déjame y no tuvieron inconveniente en dar lo que se les pedía. Redujeron a la mínima expresión las interpretaciones de su último disco, Sólo para escuchar , y deleitaron a los suyos con temas míticos como Pero a tu lado , No me imagino , Buena chica o Quiero beber hasta perder el control . Sonó también la televisiva Cada vez que tu me miras , que muchos conocían más por el agua mineral que por otra cosa. Después de una falsa despedida llegó el esperado Déjame -acompañado de saltos, palmas y gritos- seguido de la entrañable Ojos de perdida . El punto final lo pusieron -después de otro amago de despedida con pinta de no salirse del guión- unos Ojos de gata alumbrados por decenas de mecheros y el Gracias por elegirme , en homenaje al nutrido público estradense que arropó hasta el final a la mítica banda de pop.