Un sol traidor se posó con fuerza

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL SOL se posó ayer con más fuerza que nunca. Traidor después de días jugueteando a llegar y no llegar a estar o no estar. Lo hace porque puede, como astro rey, como dios que es de nuestra esquina de universo, que nos deja o nos apaga si el sigue o se enfría. Y juega con nosotros, traidor, como dios de la vida, de los cultivos, de la tierra, del mar y de la gente. Lo siento pero nunca me gustaron los que tienen todo el poder y lo usan sin mirar donde ponen el pie, dándoles igual pisar barro o agua, una flor o un cardo, lo bueno o lo malo. Nunca me gustaron los que tienen el poder total cuando actúan indiscriminadamenta mirándose a sí mismos, como dioses o como el caos del universo casual que se entretiene ordenando la vida y la materia sin sentimiento. Hay días en que apatecería, como me recuerda asiduamente la banda sonora de París-Texas, morir de sentimiento , para no aguantar el sol traidor, y porque recogido observo que están ahí las ausencias, porque están ahí los dioses engreidos e injustos, porque el caos del universo no tiene lecturas para nuestra idea de coherencia, porque somos tan pequeños y tan jodida e indiscriminadamente débiles que para qué pelear tanto si lo único seguro es que se puede morir de sentimiento. El sol quemó ayer, traidor, sin que sepamos quién aviva su fuego demoledor, sin discernir a quién quemaba, quemando al azar, absurdo.