Los alumnos del instituto Manuel García Barros de A Estrada fueron ayer sin saberlo testigos de un acontecimiento histórico. Para los estudiantes era una clase más. Cambiaban los docentes y el aula, pero la disertación era similar y la motivación parecida. Sin embargo, sucedía que los profesores, además, eran políticos. Y se daba la circunstancia de que representaban a los tres grupos de la corporación municipal. PP, PSOE y BNG debatían en público sobre la gestión municipal y ofrecían la oportunidad de intervenir. Y eso empieza a ser algo raro. Tan raro como Sabina cantándole al conformismo o como Hitler escribiendo poemas de amor. Tan extraño que no sucedió en la pasada campaña electoral ni en la anterior y probablemente no sucederá tampoco en la próxima. Los estudiantes estradenses tuvieron el privilegio de ser testigos de tamaño acontecimiento. José Manuel Reboredo defendió la gestión del PP frente a un Manuel Otero Espiño (PSOE) y a un Gonzalo Constenla (BNG) que dejaron claro, en tono cordial, que todo es según el color del cristal con que se mire. Los políticos animaron a los chavales a definir sus propias preferencias cromáticas e insistieron en la necesidad de que la juventud participe en la vida política municipal. El debate empezó muy soso. Los políticos repasaron la historia política local desde el año 1979, hablaron de las distintas administraciones, de las competencias de los Concellos, de los presupuestos y de los impuestos. Eso aburre a cualquiera. Constenla se remontó a los suevos para explicar la participación de los Concellos en los presupuestos del Estado y Espiño demostró sus tablas en el trato con los alumnos más jóvenes comparando el presupuesto con las cuentas domésticas. Pese a ello, los chavales se aburrían. Empezaron a revolverse en sus sillas y a rebuscar en las carpetas algo con que entretenerse. Alguno llegó a sacar un Yosport para renovar fuerzas. Se impuso el fin de los monólogos y el inicio del debate. Un estudiante bien informado hizo la pregunta que muchos estradenses harían, que Reboredo temía y que la oposición esperaba. Se interesó por la ampliación de los jardines. Reboredo fue claro y tajante: «No programa do PP contémplanse a ampliación dos xardíns e a creación de máis zonas verdes do municipio e vaise cumplir». «Hai que ser hábiles para que teña o menor custe», indicó. Espiño aprovechó la ocasión para reprocharle al equipo de gobierno su actuación en este asunto: «O Concello tiña que ter o freo posto a esa posibilidade constructiva -en referencia al edificio proyectado en la zona- porque agora estanse movendo intereses económicos». «Se non se cumple ese compromiso vannos oír. A nós e ós cidadadáns», señaló. Constenla también se mostró escéptico respecto a las promesas del PP y le dio un suspenso por su actuación. «O PP leva once anos prometendo que vai aprobar o PXOM pero xa esgotou tres convocatorias», comentó en jerga estudiantil. Reboredo no se cortó: «Asumo diante de vos o compromiso de que o tema dos xardíns vai sair para diante, o compromiso decidido de ir a polos xardíns con tódalas consecuencias». Lo que no dejó claro el edil popular es si ese compromiso lo comparten todos los miembros del futuro equipo de gobierno. Pero eso no lo preguntó nadie, así que el debate se cerró sellando el pacto entre caballeros con un triple apretón de manos al más puro estilo de Los tres mosqueteros .