19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
La ministra de Sanidad pasó el fin de semana entre Deza y Tabeirós. Entre mítines propiamente dichos y otros, como pregón de la Festa do Salmón, tuvo tiempo sobrado para mostrarse humana: muy humana. Porque equivocarse es humano. Empezó el rosario el sábado: saludó a los estradenses mostrándose encantada de estar en Silleda. El domingo, en el pregón, se empeñó en cantar las alabanzas de Tabéiros, con tilde en la e. Ya por la noche, en Lalín, rebautizó como Maite a Marta Portas. Y en su intervención mitinera elogió la labor de Lucita Villar en pro de los mayores de toda España: ¿la tercera estadista de Lalín, junto con Cuíña y Crespo?