Dos encapuchados irrumpieron ayer a plena luz del día en la sucursal de Caixanova en Souto de Vea y quemaron el coche en el que huyeron para borrar pistas
15 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ran poco más de las diez de la mañana cuando dos encapuchados irrumpieron en la sucursal de Caixanova de Souto de Vea (A Estrada) golpeando con una maza la puerta de seguridad que da acceso al recinto. Los invididuos, que además de la maza portaban un hacha y una escopeta recortada, intimidaron al personal con sus armas y le ordenaron que se tirase al suelo para poder «trabajar» más a gusto. En el momento del atraco, en las oficinas de la entidad financiera se encontraban dos empleados y un cliente que no ofrecieron resistencia alguna. Como manda el sentido común, hicieron lo que los atracadores le ordenaron y esperaron a que pasara el mal trago. Ni siquiera tuvieron tiempo de fijarse demasiado en el aspecto de los delincuentes, que además iban encapuchados. Los atracadores forzaron la caja fuerte de la sucursal bancaria y se llevaron el dinero que había en su interior, además del que encontraron en la caja. No obstante, ni los responsables de la entidad ni la Guardia Civil ofrecieron quisieron ofrecer datos sobre la cuantía del botín. Acto seguido, los atracadores salieron de la oficina y se metieron en un coche conducido por otro individuo que los esperaba a la puerta de la sucursal. Era un Ford Orión de color granate con matrícula C-1477-BD. Según la información facilitada por la Guardía Civil, este vehículo había sido sustraído en A Coruña. Un vecino de la parroquia de Souto presenció el momento en el que los encapuchados entraban en el vehículo para escapar. Según explica, uno de los individuos -al que describe como una persona alta y delgada- le dio algo a otro por la ventanilla antes de entrar en el vehículo. Después salió del banco el otro de los encapuchados y entró también en el vehículo, que dio marcha atrás y arrancó a gran velocidad. Alrededor de las 11.00 horas el vehículo utilizado para el atraco fue encontrado en llamas en una pista de la parroquia estradense de Santeles. Sin embargo, de los atracadores no quedaba ni rastro. La Guardia Civil ha iniciado las investigaciones para tratar de determinar cómo y hacia dónde huyeron los atracadores después de abandonar y quemar el coche.