El Lemos, ya descendido a Preferente, se adelantó en el marcador y encendió la luz de alarma Los rojinegros remontaron el marcador con tantos de Enrique, Guerreiro y Felipe
05 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las personas que siguieron las evoluciones del Lalín por el transistor sufrieron como nunca. A bo fe que fue así. El tanto de Manolo Martínez para el Lemos en los primeros compases del período final encendió la luz de alarma de los aficionados porque el Rápido doblegaba al Arteixo por 1-0 y el equipo estaba fuera de la fase de ascenso después de muchísimas semanas. Los quince minutos que tardó Enrique en restablecer la igualada se convirtieron en un suplicio. Las manillas del reloj parecían volar y no llegaban noticias halagüeñas desde A Pinguela. Por fin se escuchó el esperado anuncio radiofónico. «Gol en Monforte». El temor a un segundo tanto local recorrió, a buen seguro, durante un segundo la cabeza de los incondicionales rojinegros. La incertidumbre concluyó con la locución que decía «empata o Lalín». La retransmisión ya se hizo más llevadera dado que el cuadro de Acevedo volvía a depender de sí mismo para meterse en la promoción de ascenso a Segunda B. El gol de Guerreiro lo aclaró todo un poco más y sirvió para dar tranquilidad en el campo y fuera de él. Pero aún faltaba el chicharro de Felipe. El ariete, en una sensacional segunda vuelta, confirmó una semana más su estado de gracia y cerró de forma definitiva el encuentro. Varias ocasiones marradas Atrás quedaba la tensión de noventa estresantes minutos en los que el propio Felipe, en varias oportunidades, Nando, con dos ocasiones en las que el portero estaba vendido, y Guerreiro, en sendos disparos, perdieran la posibilidad de sentenciar al combativo Lemos por la vía rápida. No fue así y luego tocó sufrir. Sea como fuere, la victoria alcanzada en el Municipal de Monforte ha allanado un poco más el camino hacia la lucha por el salto de categoría. El cuadro dezano encara el duelo con el Bergantiños con dos puntos de ventaja, que son tres por el goal average , cuando sólo restan seis por disputarse. Por lo tanto, un triunfo el domingo y un empate del Rápido en el García Hermanos de Betanzos dejaría todo el pescado vendido sin necesidad de estar pendiende de la jornada final. Un desenlace que se repetiría si se diesen un empate de los rojinegros y una derrota de los olívicos en tierras coruñesas. El Betanzos a priori no se juega nada, pero seguramente sus jugadores tendrán ganas de resarcirse del 6-1 encajado durante la primera vuelta en el Baltasar Pujales. En caso contrario habría que jugárselo todo a una carta el 18 de mayo. El Lalín viajará a Viveiro para medir fuerzas con otro equipo aún implicado en el descenso y el Rápido recibirá a un Dépor B que no se jugará nada o casi nada.