EL CRISOL | O |
04 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AUNQUE no pudo anunciar la contratación, o una fecha casi exacta para el inicio de las obras, Cuíña puede presumir de darle a A Estrada una calle central semipeatonal. Núñez Feijoo cumplió también con los estradenses al no demorar apenas ese proceso final que seguía el proyecto para sacar a concurso las obras. Ahora le toca cumplir a Ramón Campos, porque algo queda por hacer. Independientemente de que los espacios que se reservarán en la calle semipeatonal para aparcamiento de vehículos sean escasos, o mínimos, hay que advertir al alcalde que es recomendable recordar zonas comerciales y bulliciosas de otras localidades y ciudades, en las que las losetas peatonales y grandes aceras acabaron echando a los vehículos pero también a quienes no admiten dejarlos aparcados a quinientos u ochocientos metros del comercio donde quieren realizar una compra. Esa costumbre de dejar el coche estacionado a menos de cien metros del establecimiento al que uno quiere acudir resulta especialmente peligrosa para un proyecto de semipeatonalización cuando se trata de pequeñas villas o localidades como puede ser A Estrada. Se explican mejor estas sugerencias recordando que, si un estradense tiene que dejar el coche junto a la estación de autobuses cuando quiera ir a comprar zapatillas a la calle central, siempre le compensará más acudir a un supermercado del extrarradio, o casi a Santiago. Aunque lo expuesto pueda resultar exagerado, a Campos -y de paso a los comerciantes- le debería quitar el sueño esa promesa incumplida hasta hoy de crear nuevos espacios públicos de aparcamiento de vehículos cerca del centro urbano.