?En Santiago ahora no se conoce como es el Policlínco, por las muchas obras que realizamos», afirma Rafael Silva, director gerente del centro desde mayo del 2001. «A final de año, el total de la inversión superará los 6 millones de euros», agrega. -El principal de todos es que queremos transmitir confianza. Que la gente venga al Policlínico convencida de que va a encontrar calidad, seguridad, comodidad y confortabilidad como en el hospital más exigente. En definitiva, ofrecer la máxima tranquilidad a quien requiera nuestra atención. -¿Y cómo se consigue eso? -Estamos realizando todas las adaptaciones que exige la normativa de calidad ISO 9002 para conseguir la acreditación. Eso no es fácil para un centro sanitario y demuestra un nivel de excelencia en la prestación de servicios. Trabajamos para que se nos reconozca ya en este año. -¿Hasta qué punto dependen del concierto con el Sergas? -Es fundamental, y cada vez más difícil. Yo no creo que la Losga regale nada a la sanidad privada, pues hay un nivel de exigencia cada vez más elevado para mantener los conciertos. Lo cierto es que en sanidad cuanta más oferta hay, mayor es la demanda, y el concierto es necesario para ambas partes. Aquí no tenemos listas de espera tan elevadas como en la sanidad pública. -Aparte de la Seguridad Social, ¿qué otros clientes importantes tienen? -Trabajamos con mutuas de accidentes de trabajo, y con Adeslas, que aporta sobre todo funcionarios. Además, desde al año pasado, llegamos a un acuerdo con la Federación Gallega de Fútbol para agilizar la asistencia a los lesionados, que es una clientela que notamos sobre todo los fines de semana. -Este centro se caracterizó por una cierta solera cultural... -Y no queremos que se pierda. Intentamos recuperar los martes clínicos, y ya hubo conferencias del conselleiro de Sanidade, de la ministra Ana Pastor o de Luciano García Alén. Además, estamos poniendo en marcha una fundación que se ocupará de ese aspecto.