Los tantos de Felipe parecían encaminar el duelo hacia una goleada El Negreira, casi sin quererlo, se metió en el partido con un gol de César a la salida de un córner
24 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El C.D. Lalín sigue dejando escapar ocasiones para amarrar definitivamente la fase de ascenso a Segunda División B. El equipo, haciendo bueno el dicho del buen padre, volvió a ceder en casa lo que ganó en Xove después de encauzar el encuentro con un claro 2-0 que hacía pensar en un recital. El encuentro arrancó con llegadas locales. Manu fue su protagonista. Sin embargo, no acertó a precisar sus dos remates iniciales. Había buenas sensaciones en la grada porque los rojinegros se plantaban con cierta facilidad en las inmediaciones de la portería de Pablo. En la tercera incursión en el área foránea, Ángel habilitó para Felipe que, tras ser empujado de forma absurda, se fue al suelo. El penalti no llegó al fondo de las mallas, pero el propio ariete, que está enrachado, recogió el rechace del cancerbero coruñés para dar paso a unos minutos que invitaban al optimismo. Una sensación que se acentuó con fuerza con la llegada del segundo tanto, obra también de Felipe.Sin embargo, la presumible fiesta dejó paso a las sombras. El conformismo pareció adueñarse del Lalín y el Negreira, que estaba herido de muerte, empezó a coger el aire que necesitaba para rehacerse de sus cenizas. Casi sin quererlo, comenzaron a aproximarse hasta las cercanías de Iván y, a la salida de un córner, César remató a placer de cabeza para volver a poner las espadas en todo lo alto. El esférico golpeó en el larguero y, tras rebotar en el portero lalinense, se introdujo en la línea de anotación .El gol no despertó a los rojinegros, pero Ángel tuvo la ocasión perfecta para sentenciar. Pablo midió mal un bote y se fue en solitario hacia el marco, cedió a Felipe y el remate de éste se encontró la pierna de un defensor. Nueva intentona y el arquero compensó el error desviando el esférico.En la reanudación, un susto del foráneo Iván, con un claro remate de testa que se marchó fuera, fue la antesala de dos opciones de Enrique y Manu. Sus disparos se encontraron a Pablo y al lateral de la red. Aquí desapareció el Lalín. Faltaba media hora. Pato hizo emplearse a fondo al portero rojinegro; acto seguido Gelucho puso los nervios a flor de piel al anotar un tanto que no subiría al marcador por fuera de juego y César fallaba un cómodo remate de cabeza. La igualada era cuestión de tiempo. Y llegó a ocho minutos del final. Gelucho, a la media vuelta, envió al poste y Suso aprovechó el rechace para acribillar a Iván.