El capitán rojinegro se mantiene como titular indiscutible desde su debut hace cuatro años El jugador destaca el excelente equipo humano formado a base de canteranos
08 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ilusión, dedicación y compromiso. Esos han sido y siguen siendo los valores que han guiado desde siempre a Manu en su trayectoria deportiva. El capitán del Club Deportivo Lalín cumple su cuarta temporada en la primera plantilla de un equipo al que ha dedicado toda su carrera futbolística. Desde su debut en la Tercera División en la campaña 1999/2000, supo demostrarle al míster que su persona era una pieza indispensable en el once titular. En él figura desde entonces como alma del mediocampo rojinegro. Su pecado de juventud, el desdén por la experiencia, ya es cosa del pasado. En este sentido, Manu afirma que «la principal lección que he aprendido en el Lalín es que la veteranía es un grado. Cuando tenía 17 años creía que la experiencia no te hacía mejor jugador, y ahora veo que es todo lo contrario».Entre su primer partido, contra el Deportivo B en el estadio de Riazor, y la jornada de hoy, el capitán dezano ha sido testigo privilegiado de la historia más reciente del Lalín. Un período en el que subraya «el aumento del número de canteranos. Entre los que ya había y los que hemos ido llegando se ha gestado un grupo muy trabajador, muy humano, que cree en el sacrificio. Estos valores y la veteranía atesorada nos ha hecho ser más rentables» que cualquier plantilla compuesta por futbolistas foráneos.Interrogado sobre su momento más feliz en el equipo de su pueblo, Manu no duda ni un segundo en mentar la última fase de ascenso disputada. Lo tiene claro, «la promoción es el summum de la Tercera División. Jugar a ese nivel es muy bonito».La cruz de la moneda rojinegra tiene también un nombre destacado, «las lesiones». Sobre todo aquellas prolongadas, como la de tabique nasal que mantuvo al centrocampista en el dique seco durante mes y medio a finales del 2001.Respecto a la evolución del Lalín en la presente temporada, Manu ve a la escuadra de Acevedo «igual que los últimos años, guerreando y queriendo hacer las cosas bien. Lástima que el estado del campo desluzca tanto el fútbol en casa».La pregunta ineludible sobre las opciones de clasificación a la fase de ascenso es sabiamente eludida por el capitán con una petición de tiempo. Y es que entiende que «hasta las seis últimas jornadas no se podrán hacer cálculos fiables sobre nuestras bazas». Mientras tanto, una felicitación a su equipo: «a principios de Liga firmaríamos por estar donde estamos.».