Establos en el laberinto sociopolítico

Pablo Viz Otero
Pablo Viz LALÍN

DEZA

El PP sacó adelante la Lei do Solo. XX. AA. fue quien más la cuestionó y con PSOE y SLG quiere que los flecos los desarrolle la comisión de seguimiento. Mientras, Concello de Silleda y UU.AA. pactan por libre.

06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Xosé Cuíña, ex conselleiro de Política Territorial, sacó adelante la Lei do Solo de Galicia pero su documento es como un testamento envenenado. El documento quedó pendiente de desarrollar su reglamentación y la actitud de partidos, sindicatos, alcaldes y líderes en general muestra un galimatías en el que la ideología y las tendencias sociopolíticas pierden el norte y crean compañeros de viaje inimaginables en situaciones normales. El Partido Popular, vía Cuíña, sacó adelante la ley. Xóvenes Agricultores en línea ideológica popular fue el principal detractor de la misma y se encuentra en la misma dirección de opinión que el BNG, el PSOE y el Sindicato Labrego (que tiene enfoque ideológico nacionalista) de que sea la comisión de seguimiento de la ley quien desarrolle los flecos y la normalización de establos. Cuíña sacó la ley a delante y ahora resulta que algunos de sus flecos los va a certificar José Fernández, alcalde de Silleda del PP. Concretamente los relativos a la legalización y normalización de establos que están sin desarrollar y que legaliza en gran medida la propia ley. Puso sobre la mesa su iniciativa el 13 de febrero pasado. El Plan Fernández encontró el rechazo radical de los tres sindicatos al día siguiente, respetando la idea de que todos quieren la legalización de los establos. Giro en la situación Pero la situación dió un giro radical el día 27. El Plan Fernández se desinfla desde costes medios de 1.800 euros en papeleo, que era como para proyectar una granja de nuevo, hasta coste cero al sustituirse el visado oficial y los planos de técnicos por bocetos e informes. El logro del ajuste salió de la negociación de sendos equipos del Concello de Silleda y de Unións Agrarias. UU. AA. tiene buen rollo con el alcalde de Silleda desde que le montó una movilización por una iniciativa de cobrar por recogida de basura en el rural sin que hubiese servicio. Entonces el alcalde renunció a su iniciativa y nadie se acuerda ya de lo que se iba hacer un año después, dado que no se hizo nada. Entonces, el concejal del PSOE, Gerardo Lázara, estuvo en la manifestación. En esta ocasión desconozco su pronunciamiento. Impactos del pacto El pacto de Fernández y el secretario de Unións Agrarias, Román Santalla, marcó impactos múltiples. De entrada, XX.AA. y SLG contra el pacto. Consideran que no sirve para nada salvo para marear a los ganaderos silledenses. Desde el Concello y el sindicato se defiende como el futuro referente para todo Galicia y el sindicato trata de trasladarlo a los demas concellos de Deza. Concello (PP) y UU. AA. (de simpatía histórica PSOE) descolocan con su pacto el territorio sociopolítico. El BNG de Silleda, que encabeza Carme Fidalgo, ya había salido al paso de modo radical contra la iniciativa del alcalde. Pero incluso antes del pacto, el PSOE con su principal valedor agrario, Francisco Sineiro, a la cabeza pidió en el Parlamento que se resuelva el formato de normalización de las explotaciones en el debate de la Xunta y los sindicatos. Todo un laberinto ideológico y de funcionamiento práctico que viene a dar la razón a los sindicatos cada vez que enarbolan su independencia ideológica y sindical si no fuera porque el grado de credibilidad que ofrece esta declaración es el mismo que el que ofrecieron los partidos cuando aseguraron que no trataron de incidir en las elecciones agrarias. Y en la situación sociopolítica reinante, en el asunto de las granjas, cabe no despistar que estamos en período preelectoral y la cohexión en los partidos y en los partidos con sus amigos sindicales es escasa y cruje. ¿Servirá? Mientras pasa todo esto ,el sustituto de Cuíña ya refrendó el diálogo a las sindicatos y la comisión de seguimiento. Cuando quieran preparar el modelo de documento que normalice el ajuste de la ley que legaliza los establos a la realidad del día a día, el documento de Silleda ya estará sobre la mesa. ¿Servirá? Parece lo de menos. Si importa si servirá antes de que la comisión adopte decisiones. Eso sería para quitarse el sombrero. Lo otro sería perder el tiempo.