Los rojinegros fueron incapaces de adaptarse a la superficie del terreno de juego de Carballo El empate sin goles fue un mal menor para un Bergantiños que no arriesgó en ningún momento
04 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.A El Club Deportivo Lalín dejó escapar una buena oportunidad de lograr un nuevo triunfo a domicilio. El Bergantiños, agazapado atrás, confió su destino particular en el encuentro a un robo de balón que diese lugar a una contra que nunca encontró el fruto deseado. Sin embargo, con ese rácano planteamiento, acabó llevándose un punto que visto lo visto le debe saber a auténtica gloria. Un libre directo que golpeó la parte superior del larguero y un balón que no llegó a controlar Mino cuando tenía la posibilidad de encarar a Ramón fue todo el bagaje ofensivo de los locales a lo largo del encuentro. Enfrente, el Lalín exhibió un quiero y no puedo en un estrecho terreno de juego de hierba artificial que se acabó erigiendo en otro de los grandes protagonistas de la tarde. El cuadro de José Manuel Acevedo fue incapaz de adaptarse a la superficie de As Eiras de Carballo y varias de las situaciones de gol marradas fueron la prueba palpable de ello. Así, los buenos pases interiores, de los que se suele sacar tajada en circunstancias normales, se convirtieron en inalcanzables. El campo se llevó la partida. Pese a ello, los foráneos dispusieron de oportunidades para regresar con el zurrón lleno. Guerreiro y Manu, con sendos lanzamientos a los que respondió acertadamente Simón, y un remate de cabeza del propio capitán lalinense, que se marchó rozando el palo, ya pudieron hacer cambiar el decorado durante el período inicial. No fue así y el encuentro transcurrió con más pena que gloria hasta los instantes finales en los que ni Felipe ni Javicho llegaron a conectar un medido servicio desde la banda. Un pase interior al que no llegó Manu fue la última traca.