AL FONDO
10 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.LAS DECISIONES sobre actualización de impuestos, en esta sociedad que nos costó 3.000 años moldear, son obligadas y saludables, aunque no gustan a nadie, salvo a los gobernantes. Si resultan obligadas y convenientes -siempre que se ajusten al IPC o suban por debajo del mismo- para mantener el nivel de servicios que la gente exige, también se recomienda que no se acumulen retrasos en las actualizaciones, para luego subir todas las tasas de golpe.