Coinciden con el inicio de las obras de desmonte para la autopista en la zona La actividad de la explotación casi se reduce a la extracción de barro
06 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.A La paralización temporal decretada desde un juzgado de Lalín de las obras de la autopista en los 33 kilómetros de Ribadulla a Lalín pone en la actualidad el desastre económico que le tocó vivir a los propietarios de la piscifactoría que pusieron la denuncia y la solicitud de paralización cautelar que suscribió la jueza de Lalín. Los problemas para la explotación de truchas comenzaron en abril de 2001, justo al tiempo que las labores de desmonte en el trazado en la zona. El polvo fue canalizándose desde el rio Mao hasta el Riobó del que se nutre de agua la piscifctoría. El problema fue agudizándose y en febrero de este año la empresa piscícola denunciaba públicamente la muerte de cerca de cien mil alevines de trucha. Las conversaciones con la empresa concesionaria de las obras fueron infructuosas y hasta por momentos humillantes al llegar a ofrecerse desde UTE Dozón, operarios para limpiar, cuestión que rechazaron dado que la explotación la gestionan los dueños y el problema para paralizarlo y que no se incremente es que cesen los vertidos. No existían balsas de decantación que frenaran los lodos y las lluvias conviertieron los ríos en cauces embarrados que terminaron por entrar en las instalaciones pudiendo recogerse el barro con las manos. Sólo en periodo estival aflojó el problema de vertido pero con las últimas lluvias volvieron a sucederse. La falta de respuesta de UTE Dozón a las demandas de la piscifactoría concluyó en la demanda presentada el pasado día 18 de octubre reclamando . La empresa en esa fecha consideraba ya un daño _que siguó incrementándose desde entonces_ por un valor de 193.290 euros (algo más de 32 millones de pesetas). La empresa Truchas del Ulla está prácticamente paralizada. En estos momentos como reconoce la misma «estamos practicamente dedicándonos a sacar barro». La demanda planteada tuvo respuesta en un auto firmado el pasado día 4 en el que la jueza decidió la paralización temporal de más de la mitad de la autopista, resolución contra la que no cabe recurso. Debe resolverse antes la causa de la demanda a la que el juzgado concedió valor al actuar con presteza y rotundidad paralizando las obras.