El colegiado y la fortuna le juegan una mala pasada al C.D. Estradense

Xabier Otero A ESTRADA

DEZA

M. M.

La anulación de un tanto legal y la falta de puntería facilitaron la victoria del Salvaterra El equipo de Xosé López realizó uno de los encuentros más completos de la actual temporada

28 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A La pelota se negó a entrar. Y cuando esto ocurre poco se puede hacer para rescatar alguno de los puntos en juego. El Salvaterra no demostró nada del otro mundo sobre el césped de A Baiuca, pero anotó dos tantos y eso fue suficiente para dejar a los aficionados rojillos completamente helados. No era para menos ya que unos minutos después de que el colegiado anulara un claro gol de Uzal por falta inexistente de Javicho al portero visitante, los foráneos hacían el 1-2 definitivo. Pasaban 180 segundos del período final. Fue sin duda, el colmo de la mala suerte. Atrás quedaban 93 minutos de juego en los que el Estradense había derrochado ganas e ilusión en conseguir un triunfo que situaría al equipo a un sólo punto de la segunda posición de la tabla. Y eso que las cosas no empezaron mal. Orosa, al estilo Roger García, levantó a los aficionados de sus asientos al abrir el marcador con un gol de bandera desde el centro del campo. Un tanto que quedará en el olvido porque ni el Estradense es el Espanyol ni Orosa juega en Primera División. Lástima que no hubiese cámaras para poder recrearse con una repetición. Una jugada que, pese a lo que se pueda pensar no fue fruto del azar, ya que el delantero de San Mamede ya lo había intentado con anterioridad. El esférico lo repelió el travesaño. Por desgracia, esta salida en tromba, con numerosas acciones dignas de llegar al fondo de las mallas, sólo se tradujo en un gol de ventaja. El equipo sale dormido En la segunda mitad, el panorama cambió radicalmente. El equipo, pese a disponer de dos claras opciones de sentenciar en las botas de Javicho y Orosa, salió dormido y el Salvaterra creyó en la remontada. Así las cosas, el empate no tardó en llegar. No obstante, los visitantes lo hicieron a través de un riguroso penalti. El gol fue como un jarro de agua fría para un Estradense que se diluyó igual que lo haría un azucarillo en un café. Pero como no hay mal que cien años dure, los hombres de López reaccionaron para poner el huy en la grada con un servicio de Javicho al que no llegó Iago cuando Juan ya estaba batido y anotar, un minuto más tarde, el que sería tanto de la victoria. Sin embargo, el trencilla incomprensiblemente entendió que se le había hecho falta al portero. Algo que sólo él vio ya que Javicho se había limitado a obstaculizar el despeje en largo del portero. Pérdidas de tiempo A partir de aquí, a diez del final, el Salvaterra metió el encuentro en el clásico juego de constantes pérdidas de tiempo buscando asegurar un punto que, inmerecidamente, se convirtieron en tres en el tiempo de compensación. En cualquier caso, como solía decir Cruyff, jugando así sólo se pierde uno de cada diez partidos.