Julio repartió sonrisas

M. Garabantes correo@lavoz.es

DEZA

ROMÁN GUTIÉRREZ

El cantante se fotografió con funcionarios, políticos y músicos, y tuvo para todos una sonrisa y un gesto amable. Se los ganó a todos en unos minutos.

14 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Julio Iglesias, la sencillez de un mito Julio Iglesias derrochó simpatía durante su estancia en Lalín. En la recepción en el Concello, dio buena muestra. Saludó a todos, uno por uno. Concejales, integrantes del grupo de gaiteiros, funcionarios y público que acudió a recibirle. Tuvo gestos de especial complicidad al abrazar a Alfonso Méndez, jefe de banquetes de Hilton Caracas donde se hospeda habitualmente cuando viaja a la capital venezolana. Su autógrafo quedó en panderetas, al igual que su imagen inmortalizada en fotografías. Comentarios de su sencillez El cantante abandonó el Concello dejando atrás comentarios elogiosos y nuevos fans. Todos aludían a su sencillez, y destacaban su amabilidad para pararse a hacer fotografías con cada uno de los grupos. Estaba, como le dijo el alcalde Xosé Crespo, «entre su gente». La capa de Agustín López Julio se quedó maravillado al ver las capas de los Comendadores, en la entrada al Concello. Preguntó al alcalde si se la podía quedar, a lo que Crespo contestó que por supuesto. La anécdota fue que el concejal de Fiestas Agustín López, por error, tomó al principio de la ceremonia la capa destinada a Julio Iglesias. Rápidamente se deshizo el entuerto, y el cantante lució con estilo su nueva capa. Un concierto apoteósico para acabar El momento más esperado por los fieles seguidores tardaba en llegar, pero valía la pena. Con el auditorio lleno y volcado en todo momento con nuestro artista más internacional, las canciones de Julio comenzaron a sonar mientras los aplausos llenaban el intervalo entre cada melodía. Estaba cantado que no se podría escuchar todas las canciones más conocidas del nuevo embajador del Cocido. Cada asistente tenía sus dos o tres piezas favoritas, y algunos intentaron, con imposibles gritos, que Julio escuchase su petición. Pero el concierto fue largo y acabaron llegando casi todas las canciones esperadas, incluidas algunas de los primeros tiempos. No hubo desmayos graves , pero casi.