HEMEROTECA Robo de tesoros artísticos

Carlos Fernández A CORUÑA

DEZA

19 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El importante robo perpetrado por delincuentes comunes en la catedral de Oviedo, aprovechando unas obras de reparación que se estaban efectuando en la misma, puso de manifiesto una constante de los años 70: el robo de tesoros artísticos, especialmente en catedrales, iglesias, monasterios y otros establecimientos religiosos. Debido a la escasa vigilancia practicada en los mismos, producto de la falta de presupuestación económica para ello, los ladrones actuaban casi con plena impunidad. De ahí que fuesen desapareciendo a lo largo de la década cuadros, joyas, retablos, cédulas, manuscritos, y hasta incunables, algunos de los cuales reaparecieron, con regularidad y a precios astronómicos, en subastas y tiendas de antigüedades de Madrid, e incluso de fuera de España. En el caso de la catedral de Oviedo el tesoro artístico robado se pudo recuperar con rapidez, concretamente en el sur de Galicia, cuando los ladrones pretendían pasarlo a Portugal. Galicia, por su gran diseminación rural, y las numerosas capillas, parroquias e iglesias existentes, fue el paraíso de los ladrones, algunos incluso disfrazados de curas o guardias civiles. Los robos alcanzaron, también, a museos, y bueno será recordar la tabla de Rubens sustraida del Museo de Bellas Artes de A Coruña en los años 80, recuperada tras larga búsqueda por la Interpol.