El bombazo televisivo aterrizó en A Estrada. Desde que se pusieron a la venta las entradas todo presagiaba un fracaso taquillero, faltaba ver si a última hora la operación se llamaba triunfo o fracaso. Quién nos visitaba no era ni el hombre orquesta Bisbal ni nuestra Rosa de España, si no otro gallo hubiera cantado en el frontón municipal.
14 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La cuestión fue que Gisela, tan maga de Disney y Alejandro, que les cantaba a ellas, sólo reunieron a cerca de un millar de personas. ¿Pero quién dice que la diversión está siempre con las grandes multitudes? Bastaba con dar una vuelta, por la cola para ver de qué iba la cosa. Adolescentes en plena edad del pavo, niñas de las que aún le cambian el vestido a la barbie se agolpaban ante las puertas del pabellón y coreaban los nombres de las dos estrellas televisivas. Con las caras pintadas exijían que se abriesen ya las puertas. Pero no sólo estaban ellas, detrás y así como quien no quiere la cosa, venían los chicos, que aunque aludían a lo buena moza que es Gisela para ver el concierto, bien que luego coreaban el Perdido en el Paraíso que se marcó Alejandro. Los sufridores entraron luego. Sí, esos padres y abuelos que mientras abrían la boca ante los meneos de Gisela y las piruetas de los bailarines acompañantes echaban un ojo a ver si a su Jennifer no le daba un desmayo con tanta adrenalina y calor sofocante que había en el frontón. Y siguió la fiesta, los chicos de Operación Triunfo hicieron lo esperado: arrancaron con temas propios, levantaron los ánimos del público con sus conocidos Dulce Vida y Ellas y luegon tiraron de versiones para que los fans siguiesen en pie de guerra. Gisela, tan campera que parecía hermana de Curro Jiménez y Alejandro, con pintas de guaperas se portaron y cautivaron a los congregados. Lo de hacer bailar a los padres, abuelos y maduritos que tomaron asiento en las gradas ya fue más difícil. Tampoco es cuestión de pedirle peras al olmo, que bastante tenían los triunfitos con no coger las maletas al ver que el Frontón no se llenaba ni trayendo a un batallón de artillería como para andar pidiéndoles buen rollito. Finalmente y si uno era capaz de escuchar algo entre el eco reinante el tema más aplaudido fue la banda sonora de Peter Pan de Campanilla . Eso sí, la palma de piropos se la llevó Alejandro. Que aunque Disney y la tele molan mucho, a los 15 años uno ya se fija en otras cosas.