El gobierno local, a través de la concejala de Xuventude, Anabel Lareu negó rotundamente las acusaciones de «prohibición» a las que hacen referencia los grupos de rock. La edil, que llevó las negociaciones con la organización de la Algarabía afirma que la franja horaria en la que pretendían actuar éstos, entre las diez de la noche y las dos de la madrugada, ocasionaba molestías a los vecinos de la zona, por el excesivo ruido. En este sentido, Lareu apunta a que ya en ediciones anteriores, y especialmente el año pasado, hubo quejas vecinales por este motivo. Pero la concejala va más allá y dice que de permitirse las actuaciones en el horario que pretendían los grupos, se crearía un agravio comparativo con los pubs, a los que en los últimos meses se les exigió poner su situación en regla para evitar las molestias por ruidos, llegando a cerrar cuatro establecimientos. La concejala asegura que se intentó llegar, por todos los medios, a un acuerdo y que fue imposible. Cabe recordar también, aunque ni la edil ni los grupos se refieren a ello, que el integrante de uno de los grupos que iban a participar había sido denunciado por la polcía local por insultos durante otro concierto celebrado el año pasado en Lalín. Por otra parte, cabe señalar que el programa de la Algarabía sufre una modificación derivada de esta suspensión. La degustación de la bandera comestible de EE.UU y la audición de un concierto de Jimi Hendricks se traslada a mañana a las 22 horas. Previamente, Juan Nela ofrecerá un pregón.