Un libro importante y recomendable

La Voz

DEZA

O BUZÓN DO LECTOR

04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La Editorial Belacqva ha publicado recientemente un libro escrito por el sacerdote teólogo de Barbastro, Don José A. Fortea, en la actualidad canónigo de Alcalá de Henares, titulado Daemoniacum. Tratado de Demonología., libro que yo termino de adquirir en la librería Diógenes de esta ciudad, el cuál trata con toda amplitud y meridiana claridad la teología de los demonios. Dicho libro, escrito por un experto y reconocido perito de fama internacional en esta materia, es tan importante que después de repasar y subrayar todos sus epígrafes: El diablo y los demonios, Satananismo, la posesión, el exorcismo, el exorcista, me atrevo a afirmar que aborda casi toda la doctrina sobre los demonios, tema que teológicamente se ha tratado muy poco en los tiempos modernos. El autor, después de una amplísima difusión de Concilios y comentarios a muchos textos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento, nos mete de lleno en la teología escolástica y de Santo Tomás, la mejor teología de todos los tiempos; nos va llevando, paso a paso, con enorme clarividencia y sencillez, a la doctrina del Papa Juan Pablo II, y autores tan serios y responsables como el dominico P. Antonio Royo Marín (Obra de Dios), ampliando además todos estos conceptos con citas señeras de la mística María Jesús de Agreda en su Ciudad de Dios, sin olvidar para nada la sencillez y admiración de Teresita de Lisié, y también una enorme profusión de los demás místicos españoles y clásicos latinos y griegos. Para mí, ciertamente, no deja de ser un fuera de serie. Entre otras muchas cosas importantes tiene un breve y esmerado tratado de la quimera de las brujas y el demonio meridiano. Lectura reposada A la vista de tan extraordinaria temática, y a mí humilde entender, este libre puede aconsejarse a los eclesiásticos y también a todo el pueblo de Dios de las comarcas de Deza y Tabeirós-Montes, cuya lectura reposada y meditada nos introduce por completo en la teología y ciencias demoníacas. Sin embargo, debo confesar, que su lectura pudiera ser no tan aceptable para personas pusilámines o escrupulosas, y sobre todo, para gente de escasa formación religiosa o científica. Este mi último aserto se basa en la estremecedora e inusitada fiereza de los demonios para perder nuestras almas. Razón tiene el Papa Juan Pablo II para decir que «existen los demonios y son muy poderosos». Por último, me atrevo a opinar con reiterada reciedumbre y humildad, que, ante tamaña disyuntiva a nosotros los humanos tan sólo nos queda acogernos a la piedad, misericordia y omnipotencia de Dios, nuestro Padre, a cuya voluntad están totalmente sometidos los demonios, acompañada de santas costumbres y santo temor de Dios. L. Lobar. Vecino de Lalín.