Cuando en las canciones de carnavales de la comarca se apodaba a los de Berres «villanos» no era un insulto lo que se intentaba, sino que el juego de palabras aludía a uno de los elementos hecho en Berres «exportado» al resto de la comarca y Galicia: la billa, o espita de boj para barrica de vino. En Ribeira, los hermanos Gañete, Genaro y Manuel, eran de los tantos culpables de tal mote. Genaro está jubilado pero aún se sigue acercando al taller dedicado al menaje de cocina para afilar alguna máquina y saludar a su hija que ocupa el lugar dejado por él. «Mi padre no era carpintero, así que estuve en otro taller de torneado antes de ponerlo yo. Era el de Manuel Moure en Ventosa, pero hoy ya no funciona. Hacíamos parte de las mismas cosas que se producen en nuestro taller y otras que fueron cambiando, como colgadores y grifos para las barricas del vino», explica Genaro, que recuerda como el trabajo era completamente artesanal cuando él empezó en el oficio. De padres agricultores, a los 8 años Leopoldo Rey Bernárdez aprendió a usar el torno de cuerda con Jesús García Bouzón, -sobrino del escritor García Barros-. Sesenta ños más tarde confiesa que sigue aprendiendo a tornear la madera, y que enseña todo lo que sabe a sus hijos, que junto a él trabajan en su tornería de Berres. Cuando se le pregunta por los tornos de cuerda, hace memoria y explica: «Eran tornos que no daban la vuelta entera, sino que daban vueltas para delante y vueltas para atrás». Hoy en día, sus pedidos son, sobre todo, cosas a medida. «Lo que los demás no hacen», señala Leopoldo que ahora trabaja en un mueble para su hija hecho en castaño no duda: «Somos de los pocos artesanos que quedan», proclama.