BALONMANO El partido tuvo fases de mucha dureza debido a la permisibilidad de la pareja arbitral vasca El Portadeza Lalín mantuvo la compostura en su feudo y se impuso en un disputado duelo al equipo asturiano de la Avilesina, merced al acierto colectivo en los últimos cinco minutos. Sin embargo la victoria pudo registrar unos guarismos más amplios para los dezanos si la pareja arbitral vasca aplicara con más severidad el reglamento y no consintiera los excesivos contactos de los visitantes, que lo único que provocaban era la pérdida de concentración por parte local, además de exasperar a una grada que se llenó en en tramo final.
09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Portadeza Lalín, 31: Pablo, Durán, Camilo (1), Pincho (9), Canario, Roberto Granja (1), Jorge Gulías (1), Diego Sieiro (11), Carlos Aller (3), Toño (2), José Antonio y Martín (4). Avilesina, 26: Sergio Pérez, Luis Garabaya (2), Juán Rodríguez, Sabino (5), Ignacio Rodríguez (1), David Torre, Fernando Conejo (3), Álvaro Suárez (8), José Rudeiros, Hugo Martínez (3), Camilo García (1) y Marcos Grande (3). Árbitros: Amaya Barrena y Patricia Bríos, Euskadi. Excluyeron a Pincho, Canario y Diego Sieiro por el Portadeza y a Luis Garabaya, Camilo García y a Marcos Grande por la Avilesina. Goles cada cinco minutos: 2-2; 5-3; 7-4; 9-5; 11-8; 12-12 (descanso); 14-15; 18-17; 21-20; 22-22; 26-24; 31-26 (final). El técnico del Portadeza Lalín, Abel González, avisaba a lo largo de la semana de que las opciones para vencer a la Avilesina se centraban en la concentración y sus pupilos lo refrendaron en el inicio del duelo, merced a una defensa organizada e intensa, 6-0.En el balance de los primeros cinco minutos la igualdad presidía el marcador, pero a partir de eses instantes el conjunto rojinegro se hizo dueño de los tempos de la contienda para comenzar el despegue en el marcador. Los asturianos se veían sin recursos para frenar la avalancha dezana y optaron por endurecer el juego, ante la permisibilidad de la pareja árbitral vasca, lo cual ocasionaba la llegada del descanso con el resultado equilibrado, (12-12).Los rojinegros recuperaron la compostura en defensa, mientras que Diego Sieiro y Martín se encargaban de recoger el testigo anotador de Pincho, permitiendo un nuevo despegue que no sería definitivo, merced a discutidas decisiones arbitrales, dejando al Portadeza en la cancha con cinco hombres. En eses instantes el pabellón comenzó a rugir y el ruido se hizo ensordecedor. La presión de un caldeado ambiente encorajinó a los dezanos y en un trepidante final convertieron a los asturianos en un mero juguete sin capacidad de reacción, logrando una trabajada victoria, (31-26).