TERCERA DIVISIÓN La junta del CD Lalín exige que sus canteranos sean socios para poder vestir la nueva equipación del equipo El juvenil Jonathan Santiso Sequedo no podrá lucir esta temporada el chándal que la firma dezana Florentino ha donado al CD Lalín. Un privilegio del que no podrá disfrutar porque ni él ni su padre son socios del club. Hace unas semanas el jugador quiso expresar su enfado con la decisión de la junta rojinegra saltando al terreno de juego ante el Colegio Hogar con el escudo de la entidad tapado con un esparadrapo en forma de cruz. El «afaire» le salió caro. Un mes sin poder jugar.
06 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La mala suerte acompañó a Jonhie desde el inicio de la jugada. La disputa del encuentro en el campo del Balouta disminuía la posibilidad de que la acción de represalía trascendiese hasta los altos estamentos del club. Sin embargo, un directivo se desplazó hasta Muimenta para seguir en directo las evoluciones de los juveniles ante el Colegio Hogar y, como cabía esperar, en el descanso se armó el belén. El responsable del club se dirigió al técnico para que el jugador saliese en la segunda mitad con el escudo de la entidad al descubierto. Jonhie accedió, pero el castigo ya empezaba a pender sobre su cabeza. A la conclusión del duelo, directivo y futbolista se enzarzaron en una discusión que se saldó con una sanción de un mes sin poder defender la elástica rojinegra. Un castigo que, con la mediación del presidente, Juan Suárez Carbia, y el entrenador, Milucho, se quedó en una única semana. De ho haber sido así, Jonhie hubiese cogido las de Villadiego. Un extremo que él mismo reconoce. «O presi e, sobre todo, o entrenador apoiáronme moito, do contrario xa non estaría aquí. Non ía estar catro semanas sen xogar por unha tontería», manifiesta. En cualquier caso, el jugador de Piloño sigue sin dar su brazo a torcer. El paso de las semanas no le ha hecho cambiar de parecer. «Non me vou facer socio porque gasto bastantes cartos en ir adestrar. Vivo a 35 kilómetros de Lalín e co pago dos desprazamentos xa compenso de sobra o carnet. Ademais, meu pai cando ven verme xogar paga a entrada tanto na casa coma fóra», añade. Además, haciendo gala de un gran humor, asegura preferir no disponer del nuevo chandal, del que también están privados sus compañeros Rodrigo y Josiño. «Agora xa non me importa, sobre todo, despois de saber que haberá que pagar unha cantidade se o devolves ó final da temporada con algún desperfecto», dice. Lo que más lamenta es no poder jugar con su pantalón particular. «Ó directivo tamén lle pareceu fatal que non usara o pantalón negro do clube. Utilizaba un propio que era coma un talismán para min», sentencia.