El Estradense desaparece en el descanso

XABIER OTERO A ESTRADA

DEZA

REGIONAL PREFERENTE Los jugadores de Pibe completaron unos excelentes primeros cuarenta y cinco minutos El Doctor Jeckill y Mister Hyde volvieron a cobrar vida este domingo en A Baiuca. El CD Estradense ofreció en el período inicial una gran imagen y se merendó sin premio a un inoperante Salvaterra. La afición disfrutó de lo lindo. Sin embargo, en la reanudación el cuadro de Pibe sufrió una extraña transformación. Perdió el sitio en el campo y, con el paso de los minutos, quedó a merced de un conjunto visitante que incluso llegó a poner contra las cuerdas a los rojillos con dos hombres menos.

28 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A la vista de los primeros cuarenta y cinco minutos, nadie podía predecir el angustioso final de encuentro. Pese a todo, la primera opción de serio peligro corrió a cargo de los futbolistas visitantes. Un medido pase en profundidad lo recepcionaba Álex que, ante la deseperada salida de Óscar, cruzaba en exceso. Ahí desapareció el Salvaterra. El susto hizo mella en el Estradense que, poco a poco, comenzó a carburar como una máquina perfectamente engrasada. Las llegadas y el buen fútbol se conjugaron a la perfección para hacer levantar con reiteración al público de sus asientos. A los once minutos, Uzal protagonizaba el aviso previo al primer gol al concluir una buena acción ofensiva con un sensacional disparo al larguero. Apenas cuatro después, Torres estrenaba el marcador. Sin tiempo para respirar, un centro de Imanol se paseaba sin encontrar rematador, un disparo de Lalo a la media vuelta obligaba a lucirse a Pepe y un libre directo del mismo actor se marchaba rozando el palo. Se mascaba el segundo tanto. Mediado el período inicial, Juan Torres encaró en solitario la salida de Pepe, pero su disparo, tras regatear al cancerbero, lo sacaba bajo palos José. Una acción por la que el defensor del Salvaterra se veía obligado a abandonar el campo aquejado de un fuerte tirón. El público presente en A Baiuca se frotaba las manos. La tarde olía a goleada. Pero los jugadores rojillos no encontraban la forma de culminar sus peligrosas acciones. Así, Imanol volvió a intentarlo a la media hora con idéntico resultado. El guante de Pepe, el mejor de su equipo, se volvía a cruzar en el camino del gol. Cuatro después, los centrales del Salvaterra desequilibraban a Torres en el interior del área en el instante en el que el ariete rojillo se disponía a remachar la jugada. El árbitro, al no haber caída, pasó por alto la pena máxima. Para acabar la buena primera mitad nada mejor que un par de bocados más para llevarse a la boca. No obstante, las opciones de Imanol y Orosa tampoco llegaron a buen puerto. El inicio de la cuesta abajo En la reanudación, tras un envío de Orosa al larguero, el Estradense, como el día, se fue apagando para acabar marchándose de un partido al que el Salvaterra aún pretendía sacarle jugo. Y lo cierto es que, en su primera aproximación, logró la igualada. Por suerte, el conjunto de Pibe recuperó casi de inmediato la hegemonía con un tanto de Orosa que levantó las iras de unos foráneos que pedían fuera de juego. Los nervios afloraron y Pablo y Alonso acabaron expulsados. En la recta final, el tercer tanto, obra de Orosa, parecía sentenciar el duelo, pero el Salvaterra, con un fallo de Andrés, se volvía a meter en un partido en el que el Estradense acabó pidiendo la hora.