La feria de Lalín se resistió al euro

RAQUEL TORRES LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

El 90% de las compras en los puestos de venta ambulante se realizaron en pesetas

03 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El euro no pudo con la peseta en el tradicional mercadillo lalinense del día 3. A pesar de que la feria de ayer es una de las más importantes del año por la proximidad del día de Reyes, algunos comerciantes aseguraban que se vendió menos que en otros años. La culpa se la llevaron, al cincuenta por ciento, la nueva moneda y la intermitente lluvia que cayó a lo largo de la mañana. Mientras en los comercios del casco urbano de Lalín, una parte importante de los clientes utilizaron euros para pagar sus compras y muchos de los que las abonaron en pesetas pidieron la devolución en la nueva moneda, en el mercadillo el 90 por ciento de las ventas se realizaron aún en pesetas. Sin la nueva moneda Pese a las colas en los bancos, tanto la inmensa mayoría de los compradores como de los vendedores ambulantes prefirieron usar la vieja moneda «sobre todo porque non hai cambio suficiente» comentaba un comerciante. Con todo, no faltaron quejas de que en varios puestos carecían de la nueva moneda. Eso sí, las escasas transacciones en las que se empleó la moneda única estuvieron marcadas por la utilización de los tan recurridos euroconversores, que solucionaron más de una duda a comerciantes y clientes, y por el redondeo, que vino también propiciado por la falta de euros para realizar las devoluciones. Así, a los que decidieron pagar el polbo á feira en la nueva moneda, la ración les salió un poco más cara, aunque los pulpeiros ya advertían del redondeo; cuatro euros (666 pesetas), mientras que en la vieja moneda la ración se pagó a 600. Los churros se vendieron a 0,75 euros (125 pesetas).