El final del túnel, más cerca

XABIER OTERO A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

REGIONAL PREFERENTE El Estradense logró su segunda victoria consecutiva en A Baiuca ante el peligroso Sporting Guardés El CD Estradense confirmó ante el Sporting Guardés las señales de recuperación mostradas hace quince días en el duelo con el Vilalonga. El segundo triunfo de la era Pibe, permite a los jugadores rojillos empezar a asomar la cabeza hacia los puestos de tranquilidad. Y es que en estos momentos, esa situación idílica únicamente se encuentra a cuatro puntos de distancia. El Marín es uno de sus inquilinos. El enfrentamiento de este fin de semana con el Valadares, se antoja crucial.

17 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El frío se adueño de los equipos en el período inicial. El juego y las ocasiones brillaron por su ausencia, aunque fue el Estradense el que buscó con mayor empeño los dominios del área contraria. Lalo, en el primer minuto, abría fuego con un lanzamiento de falta que detenía sin problemas José Manuel. Un cuarto de hora después, los dos protagonistas se volvían a ver las caras, pero, en esta oportunidad, el cancerbero sentía cerca la primera sensación de apuro. Sin embargo, la acción más destacada del bando local llegaba a diez minutos del descanso. Iago metía un balón dentro del área para que Torres con la puntera llevara el ¡huy! a la grada. El gol parecía estar cerca. No obstante, a partir de ese momento, el Sporting Guardés, que había permanecido agazapado, se decidió a salir de la cueva. Un tiro alto de Isma, un centro de Felipe que remató mal Rafa en una inmejorable posición y un disparo envenenado de Berto que desvió Óscar a córner, fueron la traca que anunciaba el regreso a los vestuarios. La continuación se inició de similar forma. Josiño y Chavert volvieron a poner el corazón en un puño a los pocos aficionados que decidieron retar al frío. Esos mismos incondicionales que respiraban tranquilos a los cincuenta y nueve minutos con el remate de Uzal que elevaba el primer tanto al marcador local. Una alegría que se tornaba en felicidad tres después al aprovechar Lalo, de tiro cruzado, un pase de Blanco. El Sporting Guardés se encontró contra las cuerdas ante un CD Estradense desmelenado y sólo Isma, con un disparo que oscureció Óscar de forma brillante, pudo volver a dar vida a la incertidumbre.