Un empate que sabe a poco

XABIER OTERO LALÍN

DEZA

ROMÁN GUTIÉRREZ

TERCERA DIVISIÓN El CD Lalín fue incapaz de transformar en el marcador su mayor ambición ante un rocoso Vilalbés El CD Lalín dejó escapar una inmejorable ocasión para liderar en solitario la Tercera División. Los rojinegros no pasaron del empate sin goles ante el Vilalbés, un conjunto que realizó un impecable trabajo de contención con un soberbio Felipe en la portería. El cancerbero se encargó de desbaratar las intentonas locales por abrir el marcador. Pese a todo, los dezanos siguen inmersos en la zona privilegiada de la clasificación, compartiendo la segunda plaza con el Deportivo Grove y el Atlético Arteixo.

03 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El sopor invadió a los escasos ciento cincuenta espectadores presentes en el Manuel Ángel Cortizo. El Lalín fue un quiero y no puedo ante un más que ordenado Vilalbés. Los jugadores lucenses, con continuas ayudas, ahogaron a un equipo rojinegro que únicamente fue capaz de crear peligro en lanzamientos desde la distancia. Unas intencionadas tentativas a las que Felipe, con numerosas estiradas, dio buena réplica. Los lanzamientos de Guerreiro, Nando y Marcos, entre otros, dejaron con la miel en los labios a un respetable que recibía con algarabía las aproximaciones locales. Enfrente, poco o casi nada. Los foráneos, como se suele decir, haciendo su partido, se dedicaron a dar pelotazos con el objeto de alejar el esférico de sus dominios y, al tiempo, tratar de econtrar a su principal referente ofensivo, Óscar Pol. Un jugador que se batió con entereza contra una defensa rojinegra que apenas pasó por algún momento de apuro. En la reanudación, el Club Deportivo Lalín incrementó su presión y su capacidad de mando sobre el terreno de juego. Las internadas de Javi Sánchez por la derecha y las combinaciones entre Nando y Guerreiro por la izquierda fueron las mejores armas ofensivas del cuadro de José Manuel Acevedo que, sin embargo, volvió a estrellarse contra el entramado defensivo de un Vilalbés que sufrió un poco más con la entrada de Óscar Méndez en el rectángulo. Nando y Enrique, con dos lanzamientos altos, y una parada de Felipe a un nuevo disparo envenenado de Nando fueron las opciones más claras para desnivelar el marcador inicial hasta el último minuto del duelo. En ese instante, se produjo la jugada clave del encuentro. Guerreiro caía en el límite del área de castigo y el colegiado optaba por lo más fácil, decretar falta. Fue el último cartucho.