REGIONAL PREFERENTE El cuadro rojillo, en el primer encuentro de Pibe en el banquillo, puso contra las cuerdas al líder Portonovo El Estradense empieza a dar pequeñas muestras de recuperación. La presencia de Pibe en el banquillo no sirvió para acabar con la senda de malos resultados del conjunto rojillo, pero si para empezar a ilusionar a la afición con la pronta salida del túnel. Los jugadores rojillos, a diferencia de encuentros precedentes a domicilio, no se vino abajo con el tanto en contra y se permitió el lujo de tutear al Portonovo, líder indiscuble del grupo, en su propio campo. Un balón al palo de Orosa pudo cambiar el signo del duelo.
19 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El período inicial fue de completo dominio del cuadro local. El Portonovo, imbatido después de doce jornadas, salió dispuesto a incrementar su buena senda de números y ejerció de salida una fuerte presión que, sin materializarse en acciones de verdadero peligro, llegó a agobiar a los futbolistas estradenses. Una situación que se mantuvo casi inalterable durante los primeros instantes de la reanudación, período en el que los locales, aprovechando un despiste de la zaga rojilla, se situaron en franquicia en el marcador con un tanto de Fiti. La desventaja, lejos de hundir a los hombres de Pibe, se convirtió en un inesperado revulsivo. El Estradense se hizo dueño de la pelota y se permitió el lujo de echar hacia atrás a un Portonovo que, echando mano de la táctica de nadar y guardar la ropa, sufrió lo indecible para mantener su trabajada ventaja. Un lanzamiento de Orosa se convirtió en la mejor opción foránea para levantar el partido, pero el poste repelió caprichosamente el esférico. Ese puso haber sido el verdadero punto de inflexión de un duelo que terminó por sentenciar Rocade cuando más presionaba el Estradense. Pese a la derrota, Pibe valora positivamente la evolución experimentada por sus pupilos a lo largo del encuentro. «El equipo a pesar de enfrentarse al Portonovo, que llevaba nueve victorias y tres empates, en una situación delicada, tuvo un comportamiento bueno. Hay vicios que hay que ir corrigiendo, pero se pudieron ver cosas que hacen tener ilusión. Lo que más me gustó fue el desparpajo de los jugadores. Cuando se vieron con el marcador en contra, se fueron hacia arriba. Le echaron casta y se ve que quieren salir de la situación», asegura el nuevo técnico estradense. «Lo peor, es que nos falta un poco de chispa. El equipo está un tanto apagado, no se si por la falta de forma física o por la situación que tiene en la tabla», añade.