Las deficiencias en la biblioteca de Lalín impiden un servicio normal a los usuarios

RAQUEL TORRES LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

La humedad obligó a levantar el piso y cientos de libros se amontonan en las mesas destinadas a la lectura Consultar un libro o estudiar para un examen se ha convertido en tarea imposible en las nuevas dependencias de la biblioteca municipal de Lalín, que se abrieron a principios del verano. La humedad obligó a levantar el piso de madera y parte de las estanterías tuvieron que ser reforzadas, ya que cedieron con el peso de los libros. La mayoría de estos permanecen desde hace dos semanas amontonados en las mesas destinadas a la lectura, el estudio la consulta de fondos, quedando así inutilizadas.

24 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde hace dos semanas la mayoría de los fondos bibliotecarios no se pueden consultar, ya que fueron sacados de las estanterías y colocados encima de las mesas que se habían instalado para los usuarios. El motivo no es otro que las reparaciones que fue preciso realizar en las nuevas instalaciones. La sencilla tarima flotante comenzó a presentar deficiencias ya en septiembre. Según el concejal de Cultura, Román Rodríguez, esto se debió a que el piso se colocó en invierno y se filtró humedad. A la reposición de la tarima hubo que sumar el refuerzo de parte de las estanterías, que cedían con el peso de los libros. La realización de las obras hizo que los fondos bibliotecarios tuviesen que colocarse encima de las mesas, de forma que estas se encuentran inutilizadas. Así es que los lalinenses que acuden estos días a la biblioteca tienen que consultar los libros, revistas o tomos de enciclopedias de pie, y eso si los encuentran, o bien optar por utilizar alguna de las sillas que se encuentran amontonadas en un rincón. La falta de catalogación de parte de los fondos también está suscitando quejas de los usuarios. Rodríguez dice que esto se solucionará una vez cubierta la plaza de auxiliar de biblioteca (la primera prueba se realizó ayer). El concejal de Cultura hace hincapié en que los libros estarán colocados de nuevo en las estanterías en el plazo de una semana. Para esta labor, el Concello reclutó a personal de Protección Civil, que ayuda a la bibliotecaria y a una contratada laboral.