El jefe de la policía local declaró ayer en el juicio que autorizó el sacrificio «en caso de necesidade» El juicio por el disparo a un perra abandonada en A Xesta, realizado por el cabo de la Policía Local de Lalín M.R.R. quedó ayer visto para sentencia en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de la capital dezana. Una vecina de la mencionada parroquia había presentado en junio una denuncia en el Seprona contra el agente por disparar, cerca de su casa, en plena vía pública y delante de testigos a la perra, después de que la denunciante llamase a la policía para que recogiesen al animal.
04 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La petición de multa formulada por el fiscal en el juicio de faltas que se celebró ayer es de diez días de multa a razón de seis euros por día (en total 60 euros, lo que equivale a 10.000 pesetas). Por su parte, la defensa solicitó la libre absolución. El juicio estuvo marcado por la incomparecencia de la denunciante, una vecina de A Xesta que, en junio pasado, denunció ante el Servicio de Protección da Natureza de la Guardia Civil (Seprona) de Lalín que el cabo de la policía local lalinense M.R.R. había disparado a la perra abandonada que cuidaban ocasionalmente varias familias de la parroquia después de que ella misma avisase a la policía de que el animal estaba rabioso y que era preciso recogerlo. El día 8 de junio, un agente y un cabo se desplazan a la zona, pero en lugar de recogerla, según señalaba la vecina en la denuncia, le pegaron un tiro junto a un ojo, sin que la perra resultase muerta. El animal escapó malherido. En el juicio de faltas celebrado ayer declaró el cabo que realizó el disparo, que reconoció los hechos, y el agente que le acompañaba en ese momento. También declaró, como testigo de la defensa y como jefe de la policía local, Jesús López Cuñarro. Éste reconoció, según dijo, que había autorizado disparar contra la perra y justificó esta orden en varios motivos. En primer lugar, en las circunstancias que se daban en este caso; la perra padecía la rabia y por lo tanto podían correr peligro los vecinos en caso de sufrir una mordedura. «Autoricei a que se sacrificase en caso de necesidade e para evitar males maiores», explica Cuñarro. «A verdadeira mala sorte é que o tiro non foi mortal», añade el jefe de la Policia Local de Lalín.